Cinco días en la Friche Belle de Mai
Del 18 al 22 de mayo de 2026 estuvimos en Marsella participando en una movilidad Erasmus+ para trabajadores juveniles, organizada por La Cali Jeunesse en la Friche Belle de Mai, un antiguo complejo industrial reconvertido en uno de los espacios culturales más vivos de la ciudad. El foco de la semana: medir el impacto real de los proyectos Erasmus+ en las comunidades locales y pensar cómo hacer que los intercambios juveniles sean más sostenibles.

17 personas, cinco países
Durante la semana coincidimos 17 participantes llegados de cinco países europeos:
- La Cali Jeunesse (Francia)
- Estrellas del Sur (España)
- Youth Dynamics (Chipre)
- Eduart (Macedonia del Norte)
- Hiiumaa (Estonia)
Cada organización llegó con su propio bagaje: metodologías de trabajo juvenil, formas distintas de entender la educación no formal y un montón de experiencias acumuladas en proyectos europeos. Esa diversidad fue, precisamente, lo que hizo valioso el encuentro.
Talleres, networking y buenas prácticas
El programa alternó talleres, visitas a youth workers y asociaciones locales de Marsella, dinámicas grupales y conversaciones más relajadas entre las organizaciones socias. Buena parte del tiempo lo dedicamos a comparar buenas prácticas, analizar qué huella dejan realmente los proyectos Erasmus+ en las comunidades de cada país y buscar formas de que las movilidades juveniles sean a la vez más inclusivas y más sostenibles.

En las sesiones de networking surgieron las primeras ideas concretas de cooperación entre los cinco países. Los trabajos en grupo sirvieron para poner sobre la mesa metodologías educativas, enfoques de trabajo con jóvenes y propuestas para futuros youth exchanges y proyectos europeos que ya empiezan a tomar forma.
El valor del diálogo intercultural
Lo mejor de la semana, sin embargo, no siempre estuvo en los workshops. Estuvo también en lo que pasaba alrededor: las cenas compartidas, los paseos por el Vieux-Port, las conversaciones a deshora. Ahí es donde realmente nacen las colaboraciones europeas, en el momento en que dejas de ser “la persona de España” o “la de Estonia” y pasas a ser, simplemente, alguien con quien quieres seguir trabajando.
Mirando hacia futuras colaboraciones
Volvemos a Córdoba con la libreta llena de ideas, contactos en cinco países y varios proyectos Erasmus+ ya en gestación. Esta semana en Marsella es solo el primer paso; lo importante viene ahora, cuando esas conversaciones se conviertan en youth exchanges, voluntariados y formaciones que lleguen a la gente joven de los cinco territorios.

