Del 4 al 11 de julio tuvo lugar el tercer encuentro del proyecto Future Eco-Guardians, donde 10 jóvenes, 8 de ellos participantes de las anteriores ediciones, compartieron y aprendieron junto a jóvenes de Francia y República Checa cómo el cambio climático afecta, sobre todo, a la vida marina de la zona en la que se encontraron: Grandcamp-Maisy, en Normandía, una región al norte de Francia.
Con esta cita cerramos un viaje que empezó hace un año en Almodóvar del Río (Córdoba) y siguió por Vrchlabí (República Checa). Volver a coincidir con muchas de las caras de las fases anteriores hizo que, desde el primer día, el grupo funcionara como una pequeña familia internacional que ya se conocía y tenía muchas ganas de reencontrarse.

Un viaje coherente con lo que defendemos
Fieles a la temática del proyecto, viajamos hasta Normandía en autobús desde España. Fue un trayecto largo, pero también una forma de reducir nuestra huella de carbono y de predicar con el ejemplo, porque no tiene mucho sentido hablar de proteger el planeta y luego olvidarnos de cómo nos movemos por él. De camino aprovechamos para hacer una parada en París, donde no faltó la foto de rigor frente a Notre-Dame.

Aprender mirando al mar
Reforzamos los conocimientos sobre medio ambiente mediante debates, paseos por la naturaleza y visitas a granjas locales, como una de cultivo de ostras, donde entendimos de primera mano hasta qué punto la calidad del agua y la temperatura del mar condicionan la vida y el trabajo de quienes dependen de la costa. Hablar del cambio climático frente al mar, y no solo en un aula, hizo que todo cobrara mucho más sentido.
Nos adentramos también en la reserva natural de Beauguillot para observar la riqueza de los ecosistemas de la bahía, cruzamos parte de la bahía del Mont-Saint-Michel y subimos hasta la Pointe du Hoc. Entre debate y debate sobre alimentación local y medio marino, hubo tiempo para las olimpiadas deportivas en la playa, para iniciarnos en la vela y para descubrir cómo se elaboran los caramelos tradicionales en la fábrica de Isigny.

Historia y memoria en cada rincón
Grandcamp-Maisy no es un lugar cualquiera. Los participantes pudimos conocer la historia del desembarco de Normandía y de la Segunda Guerra Mundial, que tiene una presencia muy especial en toda la zona. Caminar por estos escenarios, hoy tranquilos y llenos de naturaleza, fue una forma inesperada de reflexionar sobre la paz, la memoria y la Europa que hoy compartimos jóvenes de distintos países.
Convivencia entre tres culturas
Más allá de las actividades, lo que de verdad nos llevamos son las personas. Compartir habitación, comidas, veladas interculturales y ratos libres con jóvenes de Francia y República Checa nos permitió practicar inglés sin miedo, romper prejuicios y darnos cuenta de que, vengamos de donde vengamos, nos preocupan las mismas cosas y nos reímos de lo mismo.

Gracias
Queremos agradecer una vez más a Estrellas del Sur por esta experiencia inolvidable, y dar un reconocimiento especial a nuestros seis monitores, Cristina, David, Ivanna, Jana, Mathilde y Dylan, por cuidarnos con tanto cariño y hacer que aprendiéramos y nos lo pasáramos genial durante todo el proyecto.
Si te interesa viajar, conocer a personas de otras culturas y vivir una experiencia como la nuestra, no olvides contar con Estrellas del Sur y estar atento a las próximas convocatorias.
